Caña y Tudel PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   

Cañas

 
    La construcción de cañas para dolçaina merecian por sí solas una web entera en la que se podrían abordar además temas como escogida de cañas, preparación, personalización, etc.

    Pero valga este artículo como una aproximación a este mundo, cuyos contructores guardan cierto secretismo y los consejos que pasan de padres a hijos guardan las claves para construir unas buenas cañas de dolçaina.

¿Como construir cañas para dolçaina (o pipas para dulzaina)?

    La teoría es bastante simple. "Tan sólo" se trata de cortar una pala y "afilarla".

    Vayamos en detalle.

    Lo principal para la construcción de cañas para dolçaina es conseguir la materia prima. Esta es la caña. La caña debe ser la caña de cañar, esto no nos aclara mucho, así que daremos el nombre científico de esta caña, este es Arundo Donax. Esta caña es la que se utiliza para construir las cañas de dolçaina y tambien las pipas de dulzaina. Esta caña, despues de cortada, debe secarse durante dos años como poco. El secado es una parte muy importante porque una caña que no haya sido bien secada no dará unos buenos resultados.

    Para adquirir estás cañas, basta con ponernos en contacto con alguna de las empresas que suministran caña. Esta caña es la misma que se utiliza para los oboes o para los clarinetes, por ejemplo, por lo que no hay que pensar que se cultiva única y exclusivamente para la dolçaina.

    La caña nos la pueden facilitar de varias maneras, la más común suele ser en tubo. Un tubo de 4 cm de altura, aprox, de una caña con un grosor de 2mm. Lo primero que hay que hacer con el tubo es transformarlo en palas para su trabajo. Para ello hay que montarse intrumental propio. Este suele ser una cruceta de cuchillas en forma de cuña, que al entrar en el tubo lo separa en 4 palas.

    Si nos parece muy complicado muchas veces existe la posibilidad de pedir a la fábrica palas ya cortadas de la medida necesitada. Para la dolçaina las convenientes son las de 78x18 mm y 2mm de grosor

    Una vez tenemos ya una pala, la cogemos y la marcamos para darle la primera forma. Esta será de tal y como indica la figura. Con un cutter o una navaja afilada, y mucho cuidado, devastamos los laterales y cortamos por la mitad para quedarnos ahora con las dos palas que formarán la caña definitiva.

    La parte más estrecha se deja en agua durante al menos 3 horas, para poder trabajarla la caña sin romperla.

   Se encaran las palas y se atan con hilo de nylon o de zapatero. No se trata de realizar un nudo definitivo, tan solo de sujección.

    Buscamos un tubo, o palo redondo de 4mm de diametro y se mete por donde las hemos unido hasta  aproximadamente un tercio de la pala.

    Ahora se ata bien, incluso si se desea se puede envolver con un par de vueltas de hilo de alambre de 0,6mm para luego ajustarla mejor al tudel.

    Ya con la caña sujeta al tubo, ponemos una plancha de plástico fina para separar las cañas y con una navaja de barbero o una navaja de cañas que venden en las tiendas de música, comenzamos a rebajar la caña dejándola en definición hasta alcanzar la forma de las cañas que vemos y utilizamos normalmente.

    La gente que vive de esto o que simplemente se dedica a hacerlas de modo profesional, utiliza muchas veces herramientas especiales que a veces son hechas a medida según el estilo y el método empleado por cada uno. Además, el proceso de dejar la pala plana, devastar y cortar lo suelen hacer máquinas, dejando a la mano del profesional el atado, rebaje y pruebas de las mismas.

   Como ya he dicho, es difícil hacerlas y más si hemos de basarnos en este pequeño artículo, pero sirva para trasmitir a los neófitos el modo en el que se realizan.
 

Tudel

 
     Los tudeles y las cañas son unos elementos los cuales tendremos que ir probando y ajustando para aprovechar al máximo el sonido de nuestra dolçaina.

    Vamos a contar algo sobre ellos:
    El tudel de la dolçaina es el eleménto cónico, metálico que se introduce en la boquilla de la dolçaina para canalizar el aire insuflado a través de la caña. Esta es su primera función. Para ello, tenemos que realizar siempre, un ajuste en él.

     Cada fabricante de dolçainas le da un ancho a la boquilla de la dolçaina, de manera que no se puede hacer un tudel que a la primera encaje perfectamente en la dolçaina. Por este motivo, los fabricantes de tudeles los hacen más pequeños y son los músicos los que los ajustan a su dolçaina. Cada uno tiene su método para hacerlo. Aquí va uno:
 
 
- Lo primero es forrar la parte baja del tudel con un hilo de coser normal y corriente hasta que veamos que casi es igual de ancho que necesitamos.

- Luego se cubre de cera de una vela para tapar el hilo y hacer un capa dura y flexible que encaje con la boquilla, se adapte y no deje que es escape el aire.

- Una vez se enfríe la cera hay que ir probando.

- Si nos hemos pasado con la cera, hay que ir quitando, rascando con un cuchillo.

    Con esto tenemos sellada la parte baja del tudel, la que afecta a la dolçaina, pero tambien se ha de sellar la parte alta, la que ajusta con la caña.
 
  
    La caña se adapta al tudel ya que es un material orgánico ligero. Pero no siempre cierra a la perfección con el tudel. Para que cierre, se suele apretar la caña con unas pequeñas tenazas para ajustarla, ya que, hoy en día, la mayoria de cañas llevan un alambre, y una de las funciones de este alambre, es precísamente esto. Si todavía no se ha ajustado del todo, lo mejor es utilizar algo de hilo a modo de junta. Para ello se hace un pequeño lazo y se deja caer en el tudel para que ajuste en la zona donde se une la caña. Este hilo hará de junta de manera que evitará que se escape aire.

    Como canalizador de aire que es, los hay de diferentes medidas, para canalizar más o menos aire. A mayor medida, más obertura y más aire hay que insuflar. Lo ideal es probar varias medidas para ver con qué medida se encuentra uno más cómodo.

    Hoy en día existen tudeles ajustables en obertura y con graduador de caña.

    Cuando el aire en vibración y sonoridad entra en el tudel, éste transforma lévemente su timbre, de manera, que según sea su fabricación, variará este timbre. Joan Blasco, como precursor y homogeneizador de la dolçaina, consideró que el tudel con el que se consigue la afinación perfecta debe ser de las medidas que se indican en la figura adjunta, además debía ser cortado, doblado y soldado pero nunca torneado, ya que al tornearse, las paredes del tudel se quedan muy gruesas matando parte del sonido que entra.

    Estas consideraciones ayudan a la hora de estandarizar el intrumento, pero son las pequeñas variaciones, las que ayudan al músico a crear su propio instrumento y su forma de tocar.
 
 


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