Historia Dolçaina PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   

    Dar una definición de la dolçaina es una tarea que se puede complicar a medida que queramos precisar en sus matices, ahondar en sus orígenes o narrar las citas que a lo largo de la historia, ilustres literatos las han hecho partícipes en sus obras.

   A nadie se le escapa de la retina una dolçaina tal y como la concebimos hoy en día. Un cono de madera con orificios. Empecemos a desmenuzarla y vayamos dándole nombre y matices a cada una de las partes y componentes.

 

aulos.jpg    Lo que llamamos dolçaina es un cono de madera de XX centímetros de largo. Las maderas utilizadas son, en resumen, cualquier madera noble con sonoridad. Cuentan que las mejores son las de raíz de algarrobo borde. Las hay de todo tipo, de bubinga, de palorosa, de palovioleta, de boij, siendo las más extendidas las de granadillo. ¿Por qué? El granadillo es una madera de gran densidad y sonoridad, utilizada en la construcción de numerosos instrumentos, y …. por qué no para construir dolçaines. Grandes torneros utilizan estas maderas para construir dolçaines de gama alta, dejando el resto para gamas inferiores, no suponiendo esto un peor sonido, porque sobre gustos no hay nada escrito, y cada cual tiene su predilección por un tipo de sonido.

    Volviendo a la descripción morfológica de la dolçaina, su salida tiene un orificio de XX centímetros de diámetro.

 

    Dividiéndola en tres partes diferenciamos el cubilete, el cuerpo ejecutor y la campana. Todavía nos quedan 2 elementos más que no vienen con la dolçaina que son el tudel y la caña.

    El cubilete es la parte más estrecha de la dolçaina, coge su nombre de su forma, aunque las hay con alguna filigrana. En él se introduce el tudel.

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    El cuerpo ejecutante es la zona que, en definición, se va ensanchando hasta alcanzar la campana. En esta zona se encuentran los ocho agujeros con los que se van ejecutando las notas. El aire sale por las campana y por los agujeros auxiliares que en ella se encuentran. La función de estos agujeros no es más que la de dar más vía de escape al aire.

Dolçainas hay de muchos modelos pero ninguno pierde la esencia del noble instrumento.

    Si dolçaines hay de muchos modelos, tudeles y cañas no le faltan. ¿Qué es un tudel?¿Qué es una caña? Bueno, empecemos por esto. La dolçaina es el instrumento, el cual necesita de una columna de aire en vibración para que en su concavidad resuene el ruido y lo amplifique. Como todo instrumento de viento necesita una boquilla. En el caso de la dolçaina la boquilla la forman el tudel y la caña. La razón es que la vibración del aire no la da los labios como en instrumentos de viento la trometa, trompa, bombardino… si no que, a diferencia de éstos, no hay que relajar los labios, hay que endurecerlos para que la caña vibre y sea la que perturbe el aire expulsado por la boca. Este aire se canaliza por el tudel para que no se pierda nada hasta su llegada a la dolçaina.

aulos_450ac.jpg   Tudeles hay de varios tipos y medidas. A mayor amplitud de la boca del tudel, más aire ha de entrar para producir sonido. Cuentan los sabios de “esta ciencia” que los tudeles deben tener unas medidas concretas, no pudiendo variarse, de la misma manera que no se varían las dimensiones del instrumento. Estas medidas serían XXX x XXX. El material también rezan que debe ser latón doblado  y soldado, nunca torneado. ¿La razón? Si es doblado retumba más que si es torneado y el sonido se perfecciona más. Esto queda al alcance de oídos muy finos y expertos, pero nunca está de más saberlo.

    Las cañas están fabricadas con palas de cañas de cañar. La variedad de las cañas es “arundo donax” Los constructores compran tubos de caña seca, lo parten en cuatro palas y le van dando forma hasta obtener dos palas iguales con la forma “triangular” deseada. Una vez tienen las palas curtidas, las envuelven con hilo de nylon o con hilo de zapatero para dejarnos unas cañas de calidad como estas.

    Pues hasta aquí la dolçaina y su morfología. Para buscar los orígenes de la dolçaina tenemos que fijarnos en su forma, su ejecución y ponernos a buscar en la antigüedad a ver qué encontramos. De esta búsqueda encontramos el aulos, un instrumento, que aunque ya se utilizaba en Mesopotamia y lo acogieron los egipcios, tenemos las referencias documentadas en la antigua Grecia,  en sus esculturas y grabados.

    El aulos era un instrumento cónico hecho de caña, por lo que podríamos clasificarlo como el antecedente más antiguo de la dolçaina. La diferencia más notable es que éste estaba formado por dos tubos de aproximadamente 50cm con un número indeterminado de agujeros.

    A media que pasan los años y los siglos, se va perdiendo el rastro de los orígenes de la dolçaina ante la ausencia de referente de instrumento cónicos de caña.

chirimia.jpg    Durante la edad media este tipo de instrumentos estuvieron a punto de desaparecer debido a que, como en cualquier invasión, los nórdicos introdujeron su costumbres e instrumentos aunque en el siglo VIII con la entrad de los árabes en la península donde retomamos la pista de nuestro instrumento, en concreto con el zolamí y en Sevilla (Al-Andalus, lugar de entrada de los árabes a la penísula). Ya es en el siglo XII, con la conquista cristiana, cuando se tienen notaciones y referencias a la dolçaina como tal, también se le referencia con los nombres de xirimita y de xirimia (instrumentos algo más largos que la actual dolçaina)

    Es durante los siglos XV,  XVI y XVII cuando el instrumento alcanza su mayor esplendor, y el XVIII cuando arriba el declive, ocasionado principalmente por la introducción de la música cortesana, lo que ocasiona la substitución de la dolçaina por el oboe, siendo este más estrecho morfológicamente y menos estruendoso. El denominador común sigue siendo la forma cónica y la boquilla de doble caña.

chiribita2peque.jpg    La dolçaina resurge otra vez en el siglo XIX para sufrir su última crisis en el siglo XX, dónde queda casi en el olvido. Pero precisamente, después de esta última crisis es cuando sucede el resurgir más notable gracias a la labor de “El Mestre” Joan Blasco. Gracias a su maestro Sanfeliu, Blasco toma la dolçaina como su instrumento. Una de las primeras cosas que hace es normalizar el instrumento ya que hasta la fecha, dependiendo del constructor, la zona, etc. cada dolçaina tenía unas características. Para ello acude al taller del tornero Vivó, y estándariza la dolçaina, su tamaño y su afinación (en sol). Más tarde crea el primer método de aprendizaje lo que abre el camino a nuevos dolçainers. Su principal labor, además de lo citado fue la de rescatar muchas piezas que los se tocaban en los pueblos y que no estaban transcritas. Allá donde iba, tocaba lo que la gente le contaba  y le tarareaba para después transcribirlo a lenguaje musical. Como es el caso de la tocata "Bou en corda" de Moixent (Toro en cuerda de Mogente). La primera vez que fue a tocar, un anciano le contó que allí tocaba un dolçainer al que llamaban "Creses" y que recorría el campo y las huertas tocando una tocata muy característica para anunciar a la gente que estaba en su casa o trabajando en el campo que ese día había "toro con cuerda. Joan Blasco preguntó cual era esa tocata para así tocarla. El anciano tarareó la canción, Joan Blasco la tocó cada vez que acudía y la transcribió. De esta manera ha llegado a nuestros repertorios así como otras tantas del mismo modo

     Los frutos de toda esta labor lo podemos ver hoy en día con grandes dolçainers como su propio hijo Paco Blasco o Xavier Richart, por citar algunos.

 


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